domingo 1 de noviembre de 2009

Equilibrio árbol


Receptiva danza lúdica en balanceo hacia cada pierna, toma de conciencia.
Flexiono las rodillas quitando presión a las lumbares,
suelto el peso hacia la tierra y me desprendo de las emociones.
Siento la gravedad y como el suelo devuelve mi propio peso.
Recupero sensibilidad en las plantas de los pies, la superficie de la piel,
su polaridad, deslizo y relajo las raíces, libero las garras.
Arraigo en ese centro eje, sobre una pierna,
alineando postura y espacios de aire.
Vuelvo a la respiración, siento su ritmo hasta hacerla más silenciosa.
Relajada, en equilibrio, recorro desde mis surcos hacia la cumbre,
suavizo la expresión y junto las manos frente al chakra del corazón,
las elevo al cielo, cierro los ojos,
me abro a un desconocido universo de sonidos.
Voy más profundo. Soy árbol. Escucho

Alicia 11-06-08 6.08 pm

La autobservación como iniciación del conocimiento y reconocimiento corporal se encuentra vinculada a la receptividad que cada uno posee para darse cuenta de las sensaciones que le llegan de los sentidos. Esta autobservación es la transformación de cada uno en un investigador de sí mismo.
Concentrarse, por ejemplo, en el apoyo de los pies es un trabajo sensibilizante.
Esta observación va afinando la sensibilidad y produce cambios psico-corporales concretos. Es posible darse cuenta que un pie y el otro se apoyan igual, que si se intenta movilizar cada dedo por separado, quizás no sea posible, que la movilidad tal vez sea diferente,
que hay zonas que no se sienten porque no apoyan
y zonas de las que no hay una sensación clara, aunque apoyen.
Y de esta manera con cada región del cuerpo.