Translate

domingo, 21 de mayo de 2017

Asanas de equilibrio



Al realizar una postura de yoga de equilibrio, trasladamos nuestro peso  hacia un lateral, a una sola pierna por ejemplo, y así desafiamos a nuestro cuerpo a una tarea a la que en condiciones normales está completamente deshabituado. Los músculos de la pierna de base reciben el doble de peso al que están acostumbrados y nuestra habilidad espacial, la forma en la que nos situamos en el espacio, se enfrenta a un reto.

Si todo el peso del cuerpo se apoya en la pierna derecha podemos decir que está "llena", y por consiguiente, la pierna izquierda está "vacía" y viceversa. Si se percibe correctamente y se distingue bien el "lleno y vacío", el cuerpo se moverá con agilidad, habilidad y sin esfuerzo. Esta distinción (así como también lo utiliza el Tai chi chuan) nos permite reconocer la estabilidad de la postura, es especial en asanas de equilibrio.





El cerebelo, órgano situado en la parte posterior e inferior de la cabeza, tiene entre sus funciones el control del equilibrio. Durante la práctica de asanas de equilibrio, éste se ve estimulado y sus habilidades se desarrollan, lo que da como resultado un estilo de movimiento con más balance y gracia durante la vida diaria, a costo de un menor esfuerzo. Los movimientos compensatorios que se daban en forma automática desaparecen, y así somos cada vez más conscientes de nosotros mismos, empezando por lo más básico y tangible: el cuerpo.




Las posturas de equilibrio ayudan también a mantener una mejor postura, ya que para sostener el balance en algunos de ellos es necesario que el cuerpo se encuentre totalmente recto. Esto demanda poner atención en la alineación de nuestro cuerpo, lo que nos lleva a descubrir que muchas veces nuestra postura no es tan erguida como creemos.




Consideraciones a tener en cuenta al practicar asanas de equilibrio

Mantener la vista en un punto fijo, aplicando el principio de como es adentro es afuera, al fijar la mirada físicamente en un punto, nuestra concentración se fija también, se aquieta. Al aquietarse, se aquieta el cuerpo y el balance es más fácil se mantener. Es fácil de comprobar: si uno está pensando en otras cosas al practicarlo, será más difícil mantener el balance.

Por más que sea más fácil practicarlo de uno de los lados (del derecho, por ejemplo, si se es diestro) practicarlo siempre de ambos lados y por la misma cantidad de tiempo. Esto desarrolla y equilibra ambas partes del cuerpo por igual, además de estimular los aspectos activos y receptivos de nuestra energía.




No hay comentarios: