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sábado, 7 de junio de 2014

Yoga y feminismo. Extracto del blog de Carol Horton





Yoga es ampliamente visto como un medio de auto empoderamiento y toma de conciencia.
Cualquier persona que ha experimentado la liberación emocional y/o los cambios psicológicos producidos a través del Yoga sabe, con el tiempo de práctica, que esta nos conecta con cuestiones fundamentales del ser (si estamos abiertos a estas cuestiones)

La práctica implica aprender a conocer y trabajar con nuestras emociones, en lugar de ser arrastrados por ellas.

Navegando por el difícil camino entre mantener el silencio sobre cuestiones complejas como el feminismo, por una parte, y tolerar las divisiones que realizan para causar daño, por otro, requiere un acuerdo de que trabajemos con ellos, eso es parte de la práctica. Pleno desarrollo del equilibrio.

Yoga es aprender, descubrirnos y crecer. Es una práctica que nos conecta con nuestra experiencia corporal a nivel interno, emocional y sutil. Una práctica profundamente curativa y potencialmente liberadora.

Carol Horton señala algunos aspectos positivos, como informada por valores feministas, que ha experimentado con regularidad en la práctica del Yoga

1) El compromiso de crear y mantener un espacio seguro para que las personas participen colectivamente en una práctica mente-cuerpo-espíritu frente a la sociedad hipercompetitiva y agresivamente individualista de hoy, encarna los valores feministas. Se trata de una práctica ética, e incluso sagrado.

2) Participar con pasión con el plano físico de la existencia. Tradicionalmente, muchas culturas (tanto orientales como occidentales) han denigrado el cuerpo, la tierra, y el plano físico de la existencia en general, inferiores a los dominios de la mente, el espíritu, y el reino (real o imaginaria) de la metafísica. Al mismo tiempo, el cuerpo y la tierra se asociaron con el "femenino" y lo espiritual y lo metafísico con el "masculino." En términos de la historia cultural, afirmando el valor del cuerpo, la tierra y lo físico es profundamente feminista.

3) Aprovechar el poder de asana para la exploración y la curación emocional. En consonancia con la denigración de lo corporal y terrenal, el reino de las emociones que tradicionalmente ha sido despedido como "débil" y "femenino". Incluso en su encarnación moderna, la práctica de asanas no fue diseñado para trabajar íntimamente con el reino emocional hasta las maestras como Ana Forrest dirigido y desarrollado esta dimensión de la práctica.






4) Afirmar la libertad de trabajar intensamente con nuestros cuerpos en un espacio compartido, sin tener que preocuparse por las agendas sexuales de otros. Una vez más, muchas sociedades tradicionales, tanto orientales como occidentales, han mantenido rígidos controles sobre los cuerpos de las mujeres. Creación de una red de espacios públicos compartidos en los que las mujeres pueden trabajar intensamente e íntimamente con sus cuerpos y mentes - con ropa que revela diseñado para facilitar la libertad de movimiento - es en muchos sentidos un desarrollo cultural revolucionario.

5) El cultivo de la compasión por uno mismo y del otro. Una vez más, altamente competitivo, la sociedad agresivamente individualista de hoy devalúa la compasión como débiles y demasiado indulgentes - difamaciones que han sido tradicionalmente asociados con lo femenino. Las prácticas que cultivan la capacidad de encarnar la compasión por nosotros mismos, unos a otros, y el mundo desempeñan un papel fundamental en la transmisión de un importante conjunto de valores alternativos que son completamente compatibles con el feminismo.

Tal vez irónicamente, creo que muchos de los problemas anteriores podrían resolverse mediante la inyección de una buena dosis de lo que tradicionalmente se han considerado los rasgos "masculinos" en la cultura de yoga altamente feminizada de hoy.

En concreto:

1. un pensamiento más crítico,
2. más valor puesto en la afirmación de lo auténtico, ser creativo,
3. mayor disposición a tratar abiertamente los conflictos,
4. y más valor puesto en hacer frente a los desafíos del mundo.

En última instancia, creo que todos estamos mejor servidos por encarnar una mezcla de rasgos "femeninos" "masculinos", negando quedar limitados o definidos por cualquiera. La riqueza de la experiencia humana se extiende más allá de cualquiera de dichas categorías dualistas. Sin embargo, al reflexionar sobre cómo y por qué es importante el feminismo en el yoga y en nuestras vidas sigue siendo una práctica muy necesaria, y potencialmente revolucionaria.


Carol Horton



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